viernes, 27 de mayo de 2022

PSICOANÁLISIS DE LOS COMPORTAMIENTOS EN LAS RELACIONES: GHOSTING, POCKETING, BENCHING, CATFISHING, CLOAKING, CUFFIN....EL NUEVO DICCIONARIO DEL “AMOR” Y EL “DESAMOR”

 

PSICOANÁLISIS DE LOS COMPORTAMIENTOS EN LAS RELACIONES: GHOSTING, POCKETING, BENCHING, CATFISHING, CLOAKING, CUFFIN....EL NUEVO DICCIONARIO DEL “AMOR” Y EL “DESAMOR”

 


Una alegría honda, nunca vista,

invadía mi ser cuando mis palabras

rompían el pedestal que te sostenía

y tú, caías, humanamente hablando

en mi boca y eso

era, para mí, todo el amor.


Miguel Oscar Menassa


Hablar es lo genuinamente humano. Nos diferencia del reino animal. Las palabras hacen de puente entre la realidad psíquica y la material. En la realidad psíquica están las fantasías conscientes y las inconscientes, de las que nada sabemos pero que producen efectos en el vivir. Cuando nos relacionamos con los demás hay actos que hablan de esa realidad psíquica.


Hay terminologías actuales que se utilizan para describir situaciones que se intentan catalogar como personalidades o comportamientos generalizados que se manifiestan en las relaciones. Tendemos a querer dar una explicación, obtener respuestas de lo que ocurre con nosotros, en nuestra vida y también de lo que pasa con los demás. En cierta manera produce alivio. Como quien busca un diagnóstico, algo que le diga qué es lo que te pasa. Lo que ocurre que cuando etiquetamos, cerramos sentidos, también nos cerramos el paso de la incertidumbre, a la apertura de otra cosa, a que sólo después sabremos, a abrir sentidos. Podemos caer en la tesitura de escaparnos de la implicación de lo que nos pasa. Señalamos a la otra persona y no damos cuenta que también soy agente, que hay un deseo en mí disfrazado que se ha escenificado en mi relación con el otro.


El ser humano se construye, está en continuo desarrollo. Es decir, no hay una personalidad fijada desde que nacemos. Nuestra forma de amar y de desear, se va constituyendo, bañada por esas primera relaciones amorosas que son las familiares y que van a ser el eje de lo afectivo-sexual. Nos vamos impregnando de rasgos de otras personas y también de impresiones que han actuado más intensamente sobre nosotros. Lo que está bien, lo que está mal...nuestra moral, se constituye en sustitución a la autoridad de los progenitores que nos indicaban los límites. Renunciamos a nuestras tendencias egoístas, hostiles, eróticas... por no perder ese amor.

¿Pero qué ocurre con esas tendencias hostiles, eróticas, egoístas que están presentes en las relaciones con los demás? ¿Podríamos decir que se regresa a esos momentos infantiles? ¿Es inevitable? En el mundo, en las relaciones con los demás, no debemos confundirnos: no podemos relacionarnos con los demás como lo hacíamos en la familia. Para construir el amor y poder establecer vínculos debemos conquistar también un lugar en el mundo, entre otros, con otros. En el campo de las ilusiones no se pueden establecer relaciones por eso que las relaciones se basan en los pactos, en la palabra. Pero los sentimientos comunes son una asignatura pendiente. Es una locura dejarse llevar por los vaivenes emocionales, mejor psicoanalizarse para volverlos más civilizados y no dejar que las relaciones se rijan por ellos. Los primitivos y los niños tienen este punto en común.


 
Con la era digital, hay nuevos términos tomados del inglés que pretenden modernizar y actualizar acciones que hablan de situaciones de hace miles de años y que giran en el eje de pasar de ser un primitivo a un ser social.
 


 Comportamientos que desconciertan, que pueden llevarnos a pensar ¿con qué persona estaba? ¿qué ha ocurrido para que esto sucediera así? ¿es cosa mía o de la otra persona? Veamos algunas de las palabras y sus definiciones:


Ghosting: SE utiliza para referirse al modo de cortar las relaciones donde sin explicación previa desaparece, no da señales de vida, como un fantasma.


Pocketing Viene de pocket, bolsillo, y son relaciones donde se establece una relación oculta, que sólo está restringida a un ámbito y es como si se guardara en el bolsillo.


Benching: Hace referencia a banquillo, como si fuese la persona un repuesto. Ni contigo ni sin ti.


Breaderumbing: Viene de bread, pan, migas de pan. Es la persona que aparece y desaparece.


Catch y release: Capturar y liberar como en la pesca deportiva, conquistan y adiós. Una vez que consiguen la cita pierden el interés.


Cloaking: desaparece y bloquea la persona .


Cuffin: Se refiere a amor por temporadas, cuando tienen otros planes dejan la relación.


Curving: Se toma tiempo para contestar los mensajes, contesta escueta y monosilábicamente.


Catfishing: No es quien dice ser, creas una identidad falsa.


Cricketing: Mensaje que dejan en leído durante mucho tiempo.


Phubbing: Tiene una cita y se las pasa mirando el móvil. No está, está ausente aunque físicamente esté.


Hoovering : Proviene de pasar la aspiradora. se arrepienten, vuelven , se van.


Orbitin: hace referencia a orbitar alrededor de alguien en redes sociales , dándole a likes,viendo histories.


 


Más allá de las etiquetas y de todas estas palabras que tratan de nombrar algo que tiene que ver con la posición frente al mundo, frente a la heterosexualidad,
 entendida como la diferencia, como la inclusión en el mundo. Son desvíos del amor y del deseo, regresiones a momentos infantiles donde está el don juan, que colecciona, buscando infructuosamente a la mamá. También el amor escondido, oculto, que cuando todo está permitido se apaga el deseo. Está la imposibilidad de sumar, el castigo como necesidad para calmar una culpa, también la telaraña de la fantasía que atrapa al cuerpo y las palabras e impide establecer una relación con los otros, y sólo una relación con la imago, con el conjunto de prejuicios y los lazos de las primeras relaciones que se actualizan. Está quien quiere que le adivinen sin hablar, lo que le pasa, y que en su respuesta escueta o no respuesta, se debe acertar que algo le pasa, como la mamá que lo sabía todo. Situaciones donde no hay amor, sino el primer impacto de mirada, las ilusiones, porque amar implica pactar, resolver, hablar. Miedo a la sexualidad, a encontrarse con el otro, con lo diferente y que en algo te transforme. Por eso dejar a un lado el narcisismo y la hostilidad que genera la diferencia, y entregarse al cambio, a la incertidumbre de lo por venir, de lo por decir es una asignatura pendiente.


        Frente al otro siempre algo va a pasar ¿dejamos que pase? ¿ O nos reprimimos? Porque hay afectos que van a aparecer y que pueden no ser tolerados y eso ocasiona efectos en la realidad, comportamientos, acciones que responden a la huida, al bloqueo, a la incapacidad de respetar al otro, a incluirlo como semejante. Si el otro desaparece ¿qué tengo que ver con ello? ¿ Se puede hablar conmigo? ¿Cómo hemos construido la relación ?¿en base a qué? ¿a una imagen? ¿se puede hablar abiertamente o hay que separarse odiando? ¿Qué es hablar, decir cualquier cosa? A veces el corte es el silencio, porque no se han establecido unos parámetros adecuados para conversar, se invade al otro, se quiere llevar la razón, no se toleran los espacios y hay que establecer un límite necesario. También puede haber una acumulación. Cuando todo se enquista estalla desplazado en lugares que no tienen esa magnitud. Hay vínculos que generan incomodidad, se siente amenazado, dejando claros avisos que así no se puede y donde cada palabra es una confrontación. Mejor aprender a hablar, a reorganizar ciertos aspectos en uno porque puedo llegar a utilizar al otro de escenario inconscientemente. Tenemos que tener en cuenta que la relación que tenemos con nosotros mismos va a determinar nuestra relación con los demás.


        No hay situaciones en general, sino que en cada persona se va a jugar algo de cada uno. Hay pactos inconscientes que hacen que se engarcen y se lleven a cabo este tipo de relaciones. SI se repiten es que algo en uno se repite.

Mejor no entrar en el bucle de los por qués, porque aunque se intente llenar la incertidumbre y el vacío con explicaciones, mejor aceptar la realidad y psicoanalizarse, para poder tomar distancia de lo afectivo que embarga, transformar alguna cuestión interna y redimensionar las relaciones con uno mismo y los demás. La complejidad de las relaciones tienen una lógica inconsciente.



                                                                       Laura López Psicoanalista Grupo Cero

                                                                                         y psicóloga colegiada  

                                                                                       www.lauralopezgarcia.com

lunes, 20 de febrero de 2017

CUANDO UNA PAREJA NO ES UNA PAREJA



   “Mujeres, separaos, que los obreros del mundo se unieron y fracasaron. Nosotras con nuestros cuidados maternales destruiremos a los hombres.” Uno de los personajes de una película de Miguel Oscar Menassa, nos muestra cómo la dialéctica maternal, cuando va más allá de los cuidados propios de la especie, puede llegar a destruir el desarrollo psíquico normal de un individuo. Si lo llevamos al terreno de la pareja, vemos muchas problemáticas en lo referente al amor y al deseo, al ser hombre, al ser mujer, amante y amado. Sin producir un encuentro con el goce, cercenan posibilidades y despliegan su sexualidad en esa regresión infantil, donde uno hace de madre y otro de hijo. “Con quién has estado”, “qué has estado haciendo”, “cuéntamelo todo”, “una pareja tiene que decírselo todo al otro, ¿no confías en mí?” son frases que circulan en una dialéctica cerrada que recuerda más a esa relación donde le contabas todo a tu mamá, una relación que tilda más de exclusiva y excluyente, donde el otro no es el otro, sino una rememoración infantil.
    ¿Haces de la persona que te acompaña, en lugar de una conversación abierta a la libertad y al goce de la conversación, un interrogatorio? Puedes estar reprimiendo al otro, y lo que se reprime, con más fuerza luego actúa. Se van generando sentimientos hostiles que no se les pueden dar cauce, aconteciendo irremediablemnte “síntomas” en la relación (como por ejemplo falta de deseo, problemas sexuales, e incluso trastornos psíquicos y somáticos)
Hay una parcela de intimidad imprescindible que hay que construir en la pareja, necesaria para el desarrollo individual y de ambos, para que cuando haya un encuentro, sean varios encuentros donde se desplieguen otras posibilidades, otras frases, otros pensamientos, otros de uno mismo que sorprendan, que estimulen el deseo. Porque una persona es el resultado de otras bocas, de otros encuentros, otras frases, pensamientos, lecturas...que propician el juego en la relación y establecer esa idndividualidad tan necesaria, porque no hay dos sin tres.
  ¿Qué es confiar? La confianza es permitir el crecimiento del otro. Reside en poder elaborar pactos posibles,en aprender a conversar para escuchar lo que realmente cada uno desea, observar los elementos que en uno y en otro se ponen en juego y darles un cauce adecuado. Es estar con el otro en el tiempo que toca, que uno tiene que estar, no en el antes ni en el después.
   Cuando el amor y el deseo están unidos en un mismo objeto, hablamos de una sexualidad adulta. Cuando el otro no es objeto de mi deseo, puede tratarse de esa madre fálica, totipotente, que todo nos calma ¿y así cómo vamos a desear? Se reviste a los objetos actuales en objetos incestuosos, en el sentido de que son posiciones inconscientes, que uno actúa, que se pone en ese lugar una y otra vez sin darse cuenta, repitiendo, en un juego de identificaciones con figuras familiares (con su papá, con su mamá...) cuestiones infantiles no resueltas donde él o ella (y ambos porque en una relación siempre hay un pacto inconsciente) reviven “sin querer”. Actúan en el presente como una proyección, una pantalla, y el otro no es el otro entonces, es un fantasma familiar, una repetición de una posición que no logra resolver. Hay quien repite las mismas frases, en el presente, a esa madre, de la cual siente no haber recibido cariño, o reclama a ese padre, en el otro, un amor que le fue vedado en su yo infantil, y que ahora inconscientemente borda en su tapete actual familiar.
   Nada es lo que parece. Por eso es que los consejos, las pautas, no sirven en una problemática que se extiende más allá de lo razonable. Uno hace, toma posiciones, sin darse cuenta, porque hay una tendencia que es más fuerte que uno mismo y eso, es algo inconsciente, que hay que resolver con un terapeuta de parejas con formación psicoanalítica.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: 610 86 53 55

lunes, 12 de diciembre de 2016

LO QUE SIEMPRE TE HAS PREGUNTADO DE LA TERAPIA DE PAREJA




¿QUÉ ES LA TERAPIA DE PAREJA?
    La terapia de pareja es una herramienta muy eficaz que proporciona una transformación en el seno de la relación, que o bien está anclada, estancada, o padece de diversas problemáticas que hacen ver la relación como sufriente, insatisfactoria, o donde la culpabilidad y el reproche nublan el día a día.
   También actúa como un lugar donde poder hablar y pensar cuestiones con una persona externa y profesional que le va a escuchar sin juzgarlo, atendiendo a la dimensión de sus deseos verdaderos, en esa complejidad humana. Hay cuestiones que si se tratan con personas cercanas, familiares, o la misma pareja, hacen que esas relaciones se estropeen. Opininiones todo el mundo tiene y uno siempre elige la que es más acorde a su forma de pensar. El profesional, en este caso terapeuta de parejas con formación psicoanalítica, va a escuchar aquellos elementos que pasan desapercibidos para otras personas, y que tienen que ver con los deseos inconscientes que producen a veces un conflicto interno y, en consecuencia, situaciones y relaciones que no se entienden y que se escapan a lo razonable.

¿PARA QUÉ SIRVE?
    Sirve, en unas ocasiones, para lograr tomar las decisiones más adecuadas para el seno de la pareja o de la familia y para la persona individual. Sabemos de cómo la moral y la ideología familiar hacen mella en la persona. Hay formas de pensar que coartan el desarrollo y la satisfacción individual, conllevando inevitablemente a rupturas y a posiciones en la relación donde el bienestar está ausente.
    También es muy importante para poder resolver y transformar problemáticas que se instalan en la pareja. El amor y el deseo son producto-efecto de un trabajo y hay prejuicios y deseos incosncientes (que son los verdaderos, los que guían nuestros pasos) que si no se les da el cauce adecuado, pueden hacer que no se construya una relación sana. Cada miembro de la pareja viene de familias diferentes, de una manera de entender el amor y el deseo, que a veces choca con el otro, haciéndose de espejo. Hay discusiones y cuestiones de las que nunca se sale de ahí, y se repiten una y otra vez, como en un bucle. Hay algo más allá de lo aparente, que guarda relación con elementos y conflictos internos de esos “fantasmas” familiares y maneras de aprender a amar y desear. No olvidemos que las primeros objetos amorosos y donde se aprenden los sentimientos es en el seno de las primeras familias.
    Hay personas que acuden como forma de consulta, para lograr tener un espacio y adquirir herramientas más realistas y acordes a sus deseos y a los de la relación. Otras, cuando ya están instaladas cuestiones que se les hace muy difícil sobrellevarlas: infidelidad, celos, envidia, monotonía, relaciones conflictivas, problemas en la educación de los hijos, problemas con las familias políticas, problemáticas sexuales (impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia, falta de deseo...)
   Si alguno de los miembros de la pareja no quiere asistir, puede acudir la persona que sí lo desea, porque el hecho de que comience la terapia, va a permitir que esa relación de espejo se rompa, y pueda pronunciar otras palabras que le llevarán a otras reacciones y situaciones. Cuando el papel de uno de ellos cambia, el otro también actúa de otra manera.


¿PARA QUIEN ESTARÍA INDICADA?
    Estaría indicada para toda aquella o aquellas personas que quieran mejorar sus relaciones, que necesiten un lugar para poder hablar y liberarse de conflictos y cuestiones que le inquietan, para aquellas que quieran transformar una problemática en conncreto y, sobre todo, todas aquellas que decidan vivir mejor años futuros.

¿ES COMO DAR CONSEJOS?
    Consejos todo el mundo da, parace que es más fácil resolver lo ajeno que lo propio, pero los consejos son un arma de doble filo. Lo que sirve para una persona, para otra no es válido, e incluso en una misma persona no sirve tampoco dependiendo del momento.
   Además, cada uno va a hacer como suyo el consejo que sea más acorde a lo que uno piensa, y eso no le transforma a uno en nada, sino que le mantiene en esa forma de hacer que le está conduciendo a la insatisfacción o la problemática. Padecemos de nuestra forma de pensar.
   La terapia le proporciona una escucha en la que podrá entender cuáles son sus verdaderos deseos y donde se construirá una nueva personalidad que podrá utilizar cuando necesite. La terapia no se va meter en su forma de ser o de pensar, le ayudará a hacer los cambios necesarios y a resolver muchas cuestiones que no le permiten alcanzar un bienestar. La realidad depende de la interpretación que se haga de la misma, de su mirada, y la mirada está bañada por los prejuicios y por la moral. Hay cuestiones que se catalogan y se juzgan de manera que no se ve lo que realmente hay de transfondo, que el profesional terapeuta de parejas le va a ayudar a descifrar y permitirle saber que nada es lo que parece. El deseo a veces toma derroteros tan inverosímiles...

¿CÓMO SABEMOS QUE ELEGIMOS AL PROFESIONAL ADECUADO?
    Le recomendamos elija un profesional que se encuentre en formación continua, con el respaldo de una Escuela, que esté en una comunidad de profesionales, donde le garantice que esa persona cuida de su formación, tiene sesiones individuales propias donde cuida también de su salud mental y realiza supervisiones de casos.



Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y
experta en Terapia de Pareja y Sexualidad
Telf. 610865355
www.terapiadeparejaenmalaga.es

domingo, 11 de diciembre de 2016

INFIDELIDAD: ¿PERDÓN, OLVIDO, RUPTURA..?

 


     NO HAY UNO SIN DOS, NI DOS SIN TRES. El otro es el que viene a marcar una separación, una distancia y lo que hace que se funde el deseo, que seamos deseantes más allá de la relación “simbiótica” con la madre. El tercero nos civiliza, viene a marcar esa separación tan necesaria para que podamos diferenciarnos y para poner la líbido en el mundo.
     En la complejidad del ser humano y en sus relaciones donde el amor, el deseo y el goce se conjugan frente al otro, ocurren muchas cuestiones que “se escapan”, que no se entienden, que uno cree tener bajo control pero que no funcionan, y donde la moral muestra un camino que se torna imposible y que ahoga, hace dar curvas para mostrar a veces un sin sentido que habla de nuestra verdad, la verdad del deseo.
    Hay personas que aun estando físicamente con la pareja, no se encuentran allí. Hay síntomas sexuales que hablan de que el otro no es, y traiciones que se cometen aireando aspectos privados de esa relación con otras personas. ¿Relaciones sexuales y el otro se entera? ¿No ha sido "sincera" esa persona y tendría que haberlo hecho de otra manera? Hay que tener en cuenta que aquello que ocurre en la relación tiene que ver con una implicación inconsciente de ambos, más allá de lo que se pueda señalar desde fuera. Lo que ha acontecido, la forma en que se ha desvelado y el hecho de que se haya desvelado, tiene que ver con otra cosa que lo aparente. NO HAY BLANCO O NEGRO, MAL O BIEN, eso entra dentro del orden de la moral y aquí no estamos hablando de eso, no es cuestión de juzgar a nadie ni de buscar culpables. Hay que recordar que nadie es posesión de nadie.
       HAY QUIEN BUSCA QUERIENDO ENCONTRAR, porque en una posición neurótica, donde el estar bien, es muy intolerado. Es como si se provocaran pequeñas crisis para avivar la relación.
    Hay SITUACIONES DONDE LA INCLUSIÓN DE UN TERCERO MARCAN UN ANTES Y UN DESPUÉS en la relación, DONDE INCLUSO HACEN MEJORARLA. Sí, porque digamos que a veces funciona como un síntoma, donde señala que algo no iba bien. Hay personas que van renunciando a su parcela personal y en lugar de producir su propia vida y encontrarse con el otro en el orden del deseo, lo hacen aquejados de obligaciones, imposiciones y en el orden de lo necesario, y se busca así inconscientemente esa fusión de dos personas en una, recordando, claro está, a esa relación materno-filial. ¿Así cómo va a acontecer el deseo por el otro?
    También se confunde lo familiar, ser padre y madre, con ser hombre y mujer, y se aparta de esta manera la posibilidad de seguir construyendo la pareja. TODO ES PRODUCTO-EFECTO DE UN TRABAJO, TAMBIÉN EL AMOR Y EL DESEO. El hecho de que otra persona desee a la pareja hace que se vea como un hombre o como una mujer y se aviva la llama de la pasión. No olvidemos que se desean deseos.
     En otras ocasiones tiene más que ver con un deseo del que dice ser “víctima” de esa infidelidad (un deseo inconsciente) puesto en juego en la figura del otro. Por ejemplo, los celos paranoicos, tienen más que ver con un deseo reprimido, no tolerado, siendo la fórmula : yo no soy quien lo desea, sino mi pareja, y ahí, en esa fijación, poco importan las certezas que se puedan encontrar en la realidad, porque lo que está en juego siempre es la realidad psíquica, que es la que genera la realidad material.. HAY DESEOS PROPIOS QUE NOS ESCANDALIZARÍAN Y QUE SE MANTIENEN REPRIMIDOS. Reprimido no quiere decir olvidado, apartado, porque esos deseos tienen una energía muy fuerte que siempre se manifiestan de alguna manera, y lo hacen de forma disfrazada. Hay cuestiones reprimidas que están en la base de muchas problemáticas en la pareja y que no se ven, sólo se sabe de ellas por los resultados y es la interpretación psicoanalítica la que nos da luz, desmorona y transforma esos “síntomas”.
    CUANDO LA INFIDELIDAD SIRVE PARA ROMPER LA RELACIÓN ES PORQUE ESA RELACIÓN YA ESTABA ROTA, O PORQUE PUDO MÁS LA MORAL QUE EL AMOR. La moral puede llegar incluso a matar y hacer desgraciadas a muchas personas. No estamos hablando de la ausencia de límites, porque los límites son muy necesarios en la vida, pero también es muy necesario saber de nuestros deseos para llegar a conciliarnos con nosotros mismos y darles el cauce más apropiado posible. La palabra es un cauce para ello pero con la escucha y la interpretación del psicoanalista, porque no olvidemos que siempre hay un deseo inconsciente que se muestra como realizado en las situaciones más ilógicas y sufrientes que nos podamos llegar a encontrar.

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero y
experta en Terapia de Pareja y sexualidad
Telf.:0034 610 865 355         
lalgpsico@gmail.com          



miércoles, 6 de abril de 2016

DEPENDENCIA EMOCIONAL: YO LA SUPERÉ CON PSICOANÁLISIS



Laura López Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: +34 610 86 53 55

DEPENDENCIA EMOCIONAL: YO LA SUPERÉ CON PSICOANÁLISIS


Quería traeros una experiencia personal. Comencé a estudiar psicoanálisis porque había una persona muy cercana a mí que padecía psíquicamente de síntomas que le impedían relacionarse y vivir una vida satisfactoria. Cuando me dijeron que también a parte de estudiar, yo tendría que estar en mi análisis personal me entró mucho miedo y estuve meses dándole vueltas, dándole forma a esa decisión. Lo primero que pensé fue pero si yo estoy muy bien ¿para qué voy a psicoanalizarme?En el fondo tenía mucho miedo de transformar cosas en mí que sabía que tampoco me hacían felices y que no entendía. Fue una experiencia para mí impactante porque el hecho de poder hablar en voz alta todo lo que se me pasaba por la cabeza me produjo tal liberación, un conocimiento de mí misma , una transformación a lo largo de estos años muy importante. Me he dado cuenta que estamos ciegos a nosotros mismos y que hay cosas que me pasaban en mis relaciones que se me repetían una y otra vez y me hacían sentir mal y perdida.
Yo sufrí de dependencia emocional, ahora lo sé, pero en ese momento estaba ciega, no me daba cuenta de nada. Vivía en mi burbuja particular, ajena al mundo, creyéndome que todos los demás se equivocaban. Entre mis síntomas, ahora lo puedo decir, estaban la ausencia total de límites y problemas morales: lo que está bien, lo que está mal. Con tal de sentirme amada era capaz de cualquier cosa. No me regía ningún principio, solamente el de las exigencias del “amor”, que en realidad deberíamos llamarlo “enamoramiento”, que es como una locura mental transitoria. Dejé de mirar por mí, porque me sentía egoísta si lo hacía. Cuando en realidad, el mirar por ti, es mirar por la relación misma y por muchas otras personas, porque una vida sostiene a más de diez, somos una cadena. Detuve mi crecimiento personal y laboral porque me sentía culpable si yo estaba feliz y realizada. La otra persona que siempre estaba mal y encima exigiéndome renuncias, yo creía que estaba en mi obligación como ser humano (un pensamiento muy cristiano) estar ahí ayundándole cuando en realidad lo que estaba era ahogándome, yo ponía mi otra mejilla y me golpeaba, vaya si me golpeaba, simbólicamente hablando. Ahora aprendí que nadie se salva si no se quiere salvar y que una persona no puede hacer de terapeuta de otra sin marcar unas pautas en las que uno hace de profesional y otro de paciente (uno recibe el pago por su trabajo y el otro paga), así se evita que se vuelva una relación “loca” de que tú me debes, yo hice por ti, tú tienes la obligación de ayudarme porque estás conmigo..
Pero no es sino transformándose uno mismo que evita tener este tipo de relaciones porque una relación de “dependencia” emocional remite a la etapa de dependencia infantil con nuestra función madre que era tan vital y necesaria para que no muriéramos. Digamos que a veces una madre sobreprotectora que nos hace muy dependientes de ella o incluso no haber resuelto de una manera adecuada el Complejo de Edipo (el pasaje que nos hace pasar de la relación única con la madre al mundo por la llegada del tercero, o la ley, el Nombre del Padre) provoca que nuestras relaciones en la etapa adulta sigan siendo una relación infantil con nuestra madre. Esa es la raíz de la dependencia emocional. No es que seas más bueno/a, o un/a santa, o un cacho de pan, eres un pequeño/a niñ/a en los brazos de tu madre queriendo hacer con esa relación o relaciones lo mismo. A veces también uno hace de madre tapando bocas demandantes. Te sometes porque a la vez también sometes al otro para que todo sea inamovible y para siempre, vamos, una ilusión condenada a la hostilidad.
Un delirio que no puede llegar a ninguna parte, solamente a la enfermedad, a la insatisfacción y la culpa. Si yo pude, tú también puedes. Con psicoanálisis tus relaciones estarán en el orden del amor, de los límites, de los pactos, y del deseo.


Laura López Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: +34 610 86 53 55

jueves, 18 de febrero de 2016

IMPOTENCIA SEXUAL


Laura López,          
Especialista en Sexualidad y 
Terapia de Pareja      
Presencial y online    
Telf.: 610 86 53 55    
lalgpsico@gmail.com   

martes, 2 de febrero de 2016

jueves, 28 de enero de 2016

HASTA QUE EL SÍNTOMA NOS SEPARE


Hay relaciones de pareja que, vistas desde fuera, podría parecer que no tienen sentido alguno y que es incomprensible que permanezcan juntos a pesar de las discusiones, de la relación tan tormentosa, de la apatía o simplemente de las idas y venidas que se prolongan en el tiempo.
Es importante que sepamos que una situación que se repite es porque hay un goce en ella. Goce es aquello que le da sentido, que sin ello no tendría razón de ser, es como una especie de satisfacción. Es muy paradójico, porque para pensarlo tenemos que acercarnos desde la teoría psicoanalítica, que nos muestra cómo funciona nuestra mente en profundidad, cómo son nuestros mecanismos psíquicos. Digamos que hay una parte inconsciente que es de donde provienen nuestros afectos, nuestros sentimientos, nuestra memoria...es una forma de energía que necesita manifestarse y cuando sale al “exterior”, es decir, a lo que llamamos conciencia, aparece de una manera deformada por la acción de ciertos mecanismos antes de atravesar la censura, esa puerta que no permite la entrada de los elementos reprimidos provenientes del inconsciente por ser escandalosos para la moral, y que por otro lado son la energía que mueve el motor de nuestro vivir. …. Pues bien, lo que puede parecer algo muy displacentero para la conciencia el psicoanálisis nos ha demostrado que hay un goce inconsciente ahí, por eso se repite. Por ejemplo, todos sabemos del masoquismo.
Cuando en una relación hay situaciones que aparentemente son dolorosas, se repiten, hay como un “enganche” que es ese goce del que hablamos y que en realidad es lo que une a la pareja, es digamos, un síntoma en la pareja. No es el amor lo que los une, sino ese síntoma, esa satisfacción sustitutiva (que puede ser por ejemplo buscar inconscientemente castigo para aliviar una culpa inconsciente de ahí que la relación sea tan tormentosa, o repetir una situación conflictiva familiar de la familia de origen, donde la pareja es un fantasma emocional de ella). Hay parejas que comienzan a “curarse” de eso que los ha unido, que hace que “encajen” de una manera perfecta, donde cada uno hace un papel y que cuando el síntoma desaparece, también la relación se rompe o comienzan, trabajándolo en análisis, a transforman su manera de amar, a producir un amor basado en el bienestar. Porque ¡cuidado! puedes estar así toda la vida, unidos por el síntoma.

Laura López Psicoanalista Grupo Cero
y especialista en Terapia de Pareja y Sexualidad
Telf.: 610 86 53 55


lunes, 7 de septiembre de 2015

LA SEPARACIÓN EN EL SENO FAMILIAR ¿DESESTRUCTURACIÓN?


Laura López Psicoanalista y Psicóloga
Telf 610865355            
www.psicoanalistaenmalaga.com

ESTO NO ES LO QUE YO CREÍA Y/O ESPERABA



  Los años, la convivencia, el cambio que supone del noviazgo al matrimonio... son cuestiones que sirven como referencia a la hora de explicar una situación de crisis en la pareja o de planteamiento de la separación. La desilusión, las discusiones continuadas, la falta de deseo...se hacen presenten en el día a día e imposibilitan mirar más allá de un presente que cae en el abismo.
¿Pero qué hay detrás de esas “explicaciones” por otro lado tan ideológicas y que parecen tan normalizadas?
   Es necesaria la desilusión para comenzar a conversar, para construir un amor tocado por la palabra y más real. Cada persona tiene en su cabeza un ideal, algo que espera o cree, que no es otra cosa que él o ella misma reflejado/a en el otro/a o bien una estela de nuestros primeros objetos amorosos, es decir, la familia (padre, madre, hermanos/as). Tras toparse con la realidad, con otro ser que es semejante pero diferente, comienzan los problemas porque todos somos narcisistas y precisamente esas pequeñas diferencias son las que nos generan cierta hostilidad con el otro. Es muy común las peleas por cuestiones familiares o luchas de poder en cuestiones del hogar: que si esto se hace así, esto es lo normal, a mí me han educado así, criticar a la familia del otro... Esto tiene que ver con las diferencias que son muy intoleradas, donde se intentan repetir los respectivos modelos familiares, cosa por otro lado imposible, porque esas relaciones ya tuvieron lugar y hay que aprender a construir la propia con la persona que queremos convivir.
  A veces no sólo la intención cuenta, porque aunque es un paso importante el querer transformar una situación, a través de esas discusiones tan “tontas”, de los problemas sexuales, etc. se habla más allá de la palabra cuestiones que se encuentran reprimidas y que tienen que ver con maneras de pensar el amor, cuestiones con el deseo, con la maternidad, la paternidad, fantasías inconscientes, pensamientos que ni siquiera sabes que piensas pero que se reflejan en la manera de relacionarte y de sintomatizar. Hace falta de una escucha psicoanalítica para determinar de qué se está hablando realmente, que otra conversación encubierta se sostiene a través de esas “tonterías” que llegan en ocasiones a reproducir un auténtico campo de batalla. Cuando una discusión es muy exagerada, sospecha: hay algo más detrás que no podéis hablar y que desconoceis hasta vosotros mismos.
   Cuando las relaciones se hacen más consolidadas, hay más compromiso y se hacen más públicas, a todos los seres humanos les ocurre que en mayor o menor medida disminuye el deseo. Sigmund Freud nos hablaba de la clandestinidad de las relaciones, que hacen que se potencie el deseo, pues tiene que ver con lo prohibido, con el complejo de Edipo. Por eso que el hecho de contraer matrimonio puede poner en cuestionamiento a muchas parejas el hecho de si se siguen amando o no porque las relaciones se “familiarizan” demasiado (donde a veces se hace el papel de madre e hijo) y porque esa cuestión del deseo y lo clandestino desaparece.
   Mejor consultar con un psicoanalista terapeuta de parejas para poder descifrar y hablar de todo eso que te ocurre y que a la vez no comprendes. Los rumbos que toma el deseo son insospechados.
Laura López Psicoanalista y psicóloga
Telf.: 610 865 355

www.psicoanalistaenmalaga.com

jueves, 24 de julio de 2014

EL AMOR ¿UN IMPOSIBLE?




El amor en pareja puede llegar a ser una gran fuente de satisfacción y de energía para la persona, pero en muchas ocasiones, lejos de dar lugar al bienestar y a la construcción de una vida satisfactoria para ambos, se convierte en un auténtico campo de batalla o da lugar a la desidia, la monotonía y a un gran vacío en los miembros de la pareja. En la desilusión, el aburrimiento, los conflictos continuos, el silencio, los problemas con la familia, la falta de deseo, la infidelidad, los celos, los trastornos sexuales... se perfilan momentos en los que se puede llegar a pensar en abandonar la relación... o no. Aunque parezca paradójico, el ser humano tolera más la frustración que el goce y puede llegar a convertirse en una forma de vida que, aunque produce insatisfacción aparentemente, inconscientemente hay una tendencia y cierto goce a ello. Es un signo de madurez el buscar ayuda cuando uno da cuenta que no puede solo y el amor, después de la fase del enamoramiento, en la cual se podría hablar de un momento “mágico” en el que se idealiza a la otra persona, todo parece maravilloso, cae. La desilusión es necesaria para la producción del amor, que es un trabajo que hay que realizar. Nada está hecho en el ser humano, todo se produce y una pareja es la suma del amor, del deseo, de los pactos y del compromiso. Cada uno partimos de modelos familiares, ideológicos que se nos transmiten (ej los roles de hombre y mujer, la teoría de la media naranja que proviene del mito de Aristófanes, de Platón, un amor trágico como el de Romeo y Julieta...) y si no se hubiera escrito sobre el amor no existiría, nos llegan a decir los poetas. Antes eran ellos los que nos mostraban con sus letras y su visión las artes amatorias. No es hasta la llegada del psicoanálisis que el amor tiene una mirada científica. Odio que esconde amor, falta de deseo hacia la persona amada y en cambio deseo hacia quien no ama, sentimientos contradictorios... Uno no comprende lo que le pasa, es como un sueño contado, parece absurdo, sin sentido, no se corresponde la razón con lo que uno puede llegar a sentir, o hacer...actos fallidos, lapsus, donde uno se descubre ante el otro porque cuando no se habla, no se pone en palabras, se actúa.
Si nos sumergimos en el amor llenos de prejuicios, conseguiremos bañarnos en un mar de dudas (esto siempre se ha hecho así, es lo normal, no lo ves, mi familia siempre ha sido así...) En ocasiones la moral cierra esa puerta o cuestiones con el amor y el deseo que son tan paradójicas y a veces tan ajenas que sorprenden a los amantes. Hay una parte muy desconocida en nosotros, una parte inconsciente que habla de nuestros deseos y que nos llevan a vivir una vida que no queremos e incluso a utilizar una enfermedad para hablar de algo que no podemos poner en palabras y lo escenificamos en el cuerpo, en esa sintomatología sexual, en esos conflictos constantes, que no dejan de ser un síntoma, un disfraz de lo que realmente se encuentra en juego. Sólo después de la escucha psicoanalítica, de esa interpretación necesaria para descifrar todo el entramado es que sus problemas de pareja podrán ser otra cosa. Se lo diré más claro, hay algo en usted, que habla más de uno mismo y no es hasta que podemos pronunciar en voz alta que no sabemos cómo se ha llegado a esa situación, qué pensamientos le llevan a vivir de una manera que no quiere y de cómo se mantiene. Dos actores en el mismo escenario donde el guión, con la terapia de pareja, está por construir, tú eliges.

Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf: 610865355
www.psicoanalistaenmalaga.com

viernes, 20 de junio de 2014

"CONSEJOS" A LA PAREJA





A vosotros, pareja que acudís en busca de ayuda, tal vez por una crisis o por una situación que persiste a lo largo de los años o la intención de que las cosas vayan bien. Hay deseos que controlan, que sobredeterminan vuestra relación, que son más grandes que vuestra conciencia, que lo que decís que queréis, que necesitáis. Se disfrazan en lo cotidiano, en tonterías, en apatía, en discusiones, en infidelidad, en celos… Insistís en consejos, en posturas, en apuntar ejercicios absurdos que ya cayeron en los libros de autoayuda, en los consejos familiares, en los amigos, en el doctor amor de turno…NO, esto es para evitar trabajar esa parte vuestra tan desconocida que os sorprenderá, os hará poner en palabras cuestiones que desconocíais pero que tanto tienen que ver con vuestra manera de amar. Sí, es de los dos, es algo que ambos generáis y que a la vez desconocéis. Os propongo desplegar ese saber no sabido que hay en vosotros, abandonaros a hablar, a producir vuestro inconsciente… ya veremos, en los lapsus, en los sueños, en los silencios, en cómo se desarrolla la transferencia, vuestra manera de amar y de desear. Si os enfadáis, si exigís al otro, si no entendéis qué ocurre… eso es precisamente lo que os pasa en vuestra pareja.
Es abandonarte a lo nuevo, a crear, a ser otro de ti que no estabaporque el ahora, que no es ni tiempo del reloj, no te funciona, reconocer tus deseos, que a veces no se corresponden con tu moral.Dices llevar años de la misma manera, y ahora te resistes a cambiarla, hay algo en ti que pulsa hacia esa dirección y te ayudaré a transformarlo. La pareja es una construcción y nada sabemos hasta que no comencéis la andadura de hablar. Hay pactos inconscientes que ni con el marsólo con un psicoanalista que os escuche en toda vuestra dimensión de humanos. Complejos, sí, no podemos simplificarnos a frases hechas, ejercicios mecánicos de cómo amar, a buenas intenciones…no es de ese orden. Estar obsesionados con el resultado implica una lectura de ello: no querer trabajar, transformarse, desplegar todos esos miedos e inhibiciones, abandonan a la menor complejidad. Pero la vida es una, los años pasan y quieres amar de la misma manera, o culpar al otro o lo que es peor, no transformarte. Permanecer siempre igual a sí mismo es un imposible, enfermaPor ello disfruta del aprendizaje del amor, de permitirte frases diferentes, poesía pura que empuja las fantasías, produce un estallido para que no se hagan carne en los síntomas y permitan dibujar un amor en infinitivo, con o sin tu partener. Sólo después de la interpretación sabremos.
Laura López psicóloga-psicoanalista
                                                                                                            Tel 610 865 355
www.psicoanalistaenmalaga.com

sábado, 31 de mayo de 2014

CONVERSACIONES CON UN PSICOANALISTA TERAPEUTA DE PAREJA: ¿OBSESIONAD@ EN EL AMOR?



  1. 1. ¿Cuáles son los estados del amor?

       Habría que distinguir para ello el enamoramiento del amor, que son cosas diferentes. El enamoramiento podríamos describirlo como un estado psíquico alucinatorio e imaginario que se produce entre dos personas de manera que ambas dejan de sentirse extrañas para sentirse unidas por la sensación de que se conocen de toda la vida, una especie de locura transitoria, que por una parte permite la reproducción de la especie. Es más una ilusión, un encuentro con un ideal. El amor comienza cuando esa ilusión cae, hay un desencanto en el que ves al otro desde su verdadera dimensión, la humana. Ahí, en ese punto, pueden ocurrir dos cosas: o bien que se abandone o, lo que es más habitual, se comience a amar,a dar lo que no se tiene a quien nes. Sales más de ti y tiene que ver más con la palabra y con los pactos, permites que el otro crezca. Te transforma, te proporciona energía, te hace más civilizado...cuando se sabe amar
  2. ¿Cómo se puede pasar de amor a obsesión?

       No es cuestión de que s e pase del amor a la obsesión, sino que hay personas que llaman amor a ciertas demandas que más tienen que ver con su estado neurótico que con la verdadera dimensión del amor. Para ello, han de ocupar la posición de amante y la de amado.Hay personas que no se permiten el ejercicio amar. Si sólo entran en la posición de la demanda, del amado, está repitiendo una cuestión infantil con la madre. Se tienen que poder las dos posiciones, si no, hablamos de relaciones en las que la demanda es insaciable, donde se hace del otro un objeto necesario y se produce una relación asfixiante. El humano necesita del verbo amar, en , no spuede vivir en ilusiones imposibles. El amor está lleno de expectativas y, como todo en el ser humano, es algo a aprender.
  3. ¿Qué fases tiene esa obsesión?

       La persona tiene ya esa estructura obsesiva en su forma de amar, esa manera de entender la relación como que el otro le pertenece. Hay tendencia a anular al otro y a pedirle renuncias por amor pero hay que tener mucho cuidado, porque el hecho de mantener este tipo de relación es una cosa de dos, los dos están unidos por un pacto inconsciente donde cada uno juega su papel. Se cela de todo lo que reste tiempo para estar con ellos/as (amigos, familia, trabajo...) todo se convierte en un amante. Pero si el otro renuncia, la venganza va a llegar más tarde o mas temprano en el sentido de que el o la que renuncia va a hacer responsable al otro/a. Se puede llegar a darse cuenta de que se han perdido tantas cosas que te mantenían feliz, alegre...que la relación acaba rompiéndose o que se mantenga en el tiempo y se convierta en una manera de gozar constante y sufriente.

  4. ¿Cómo podemos detectar que estamos obsesionados con alguien?

       Cuando tu vida se va empobreciendo: dejas de estar con los amigos/as, no incluyes relaciones nuevas, las actividades que antes te gustaban ahora dejas de hacerlas para pasar más tiempo con esa persona, piensas constantemente en él/ella, cada vez que se aleja un instante lo ves como un abandono, tu vida gira en torno a él/ella, no puedes pensar en nada que no tenga que ver con él/ella, en ningún proyecto en el que él/ella no esté incluido/a, le pides que haga cosas por ti, en tu i ntento por gustarle más haces cosas que no te gustan, hay un intento de aislarte con el otro/a...
  5. ¿Qué sentimientos despierta la obsesión amorosa en la persona que la sufre?

       Sentimientos de posesión, de exclusividad donde todo lo demás sobra, donde el mundo está empobrecido si no está él/ella. Se cree que la vida ya no tiene sentido si esa persona no está a nuestro lado

  6. ¿Por qué surge? ¿Es necesario haber tenido una relación o puede surgir con un desconocido?

       Surge porque esa persona tiene esa estructura en su forma de amar, es decir, está habitado/a en un pensamiento acerca del amor como posesión. Tal y como uno piensa va a reflejar cómo uno vive el amor, cómo construye sus relaciones. No tiene tanto que ver con relaciones anteriores, si uno no aprende a amar, busca inconscientemente a la madre, es decir, una búsqueda de lo que se tuvo y lo que se cree que falta. Amamos como nos han enseñado, como no han transmitido, que se traduce en lo que está escrito (amor platónico,príncipe azul, la dama cortés...) o lo que es lo mismo, lo que se nos transmite a través de la ideología. Por eso es muy i mportante saber desde dónde pienso el amor y que es algo que puedo construir. Está para ejercerlo en infinitivo, como una planta que se alimenta día a día, y si no se aprende a amar de una manera sana podemos llegar a ser muy desgraciados.

  1. ¿Cuáles son las prácticas o hábitos más comunes de la persona que está obsesionada?
       Quieres pasar todo el tiempo con esa persona,llegas a renunciar incluso a tu propio crecimiento, todo te parece poco, cada vez demandas más y nunca es suficiente, el hacer actividades separadas lo vives como una separación, cada vez que se retrasa lo interpretas como un abandono, entran en juego los celos enfermizos...
  2. ¿Cómo se puede poner fin a esa obsesión?
       Es importante destacar que es en la pareja donde más se amplifican los trastornos personales de cada uno, hace como de modo de pantalla. Esa persona también tiene una manera obsesiva de relacionarse con otros elementos del entorno (trabajo, amistad...). No es sino acudiendo a un psicoanalista que le ayude a transformar esa forma tan enfermiza de relacionarse de la cual se padece,que no conseguiremos poner fin, porque no es por la persona, por el objeto hacia el cual y en torno al cual se vive la obsesión, sino que forma parte de la estructura del hacer del que lo padece. Así, hay una compulsión a la repetición, es decir, la historia se va a volver a repetir con otras personas sin uno poder evitarlo porque no es algo consciente.

  3. ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en la obsesión amorosa?
       Redes,sociales, internet... En cierto sentido pueden facilitar ese grado de control hacia el otro, porque las ventanas donde mirar, donde asomarse a la vigilancia se amplían. Es un problema bastante consultado en la terapia porque a veces hay ausencia de límites en ese sentido ( se miran mensajes, se piden las contraseñas, se espían en las redes sociales...) que no es una forma más de sufrir o mantener ese goce en la relación.
  4. ¿Cómo influye la obsesión en la rutina diaria?
    Puede llegar a ser incapacitante, porque te hace consumir una energía muy poderosa que puede ser utilizada en el trabajo, en lo social, en la creación... te aislas del resto e incluso puede cursar con síntomas como la ansiedad, la angustia o el delirio.
  5. ¿Cómo le afecta a la otra persona? A aquella que sufre los ataques del obsesivo?
       Cuando una persona recibe los ataques del obsesivo, ya mantiene una relación con él,  por lo que también es motivo de consulta porque de alguna manera los dos “encajan” en el despliegue obsesivo. Es un consentimiento hacia ciertos aspectos de los que uno inconscientemente está de acuerdo. No cualquier persona es capaz de estar con cualquier otra, aunque parezca paradójico e incluso mantengan una relación conflictiva de amor-odio y 
    siempre esté pensando en abandonarlo, algún tipo de goce hay en esa situación. Recordemos que hay un parte masoquista en el ser humano.

  6. ¿Cuál es el mejor método para poner fin de raíz a la obsesión?
       El psicoanalista terapeuta de parejas sin lugar a dudas porque va a descubrir y traducir en su verdadera lo que está en juego en cada uno y en la pareja. Nada es lo que parece, y lo vemos a diario, de personas que se quejan de una situación pero la mantienen durante toda la vida.

  7. ¿En cuanto tiempo, de media, se puede superar este problema?
       Si acude a un psicoanalista terapeuta de parejas va a depender del deseo que se tenga en ello y de que se mantenga en el tratamiento. Hay personas que desde la primera sesión notan los resultados y son capaces de pronunciar y permitirse frases diferentes que transforman el sentido, la posición en la pareja.

                                          Laura López, psicoanalista y terapeuta de pareja    
    Tel 610865355                      

miércoles, 30 de octubre de 2013

sábado, 28 de septiembre de 2013

¿DÓNDE ESTÁ LA CIUDAD DEL AMOR?



   Un lugar romántico, que los transporte a otra realidad, los aísle de los problemas, que revista los sentidos en un intento de enardecer a los ex-amantes... No nos engañemos, detrás de lo que catalogaríamos popularmente de romántico, se esconde un pensamiento mágico, de culturas primitivas, si me permiten, que aboga por la creencia de que todo se va a solucionar de manera milagrosa, envueltos en ese halo de ilusión y magia.
   Un viaje, estar en otro lugar, no transforma en nada la relación. Es como si a una persona con un trastorno depresivo le aconsejáramos que se distrajera, o le indicáramos que fuese a un balneario a relajarse y a cambiar de aires. No es esa la línea de tratamiento, al igual que no lo es para una pareja que se encuentra en crisis. No es una terapia, ni transforma la manera de relacionarse, que al fin y al cabo es lo que les ha llevado a ese lugar.
   En el campo del amor aún residen muchos mitos e ilusiones con respecto a lo que debe ser el amor, más influenciado por la magia y por los senti-mientos que por una mirada profesional (antes bañado por la mirada del poeta) que pueda desenmarañar y poner en la mesa el entramado de su relación, de esos pactos que los unen, de su sintomatología que si no se trabajan de manera individual y conjunta, harán que se marchite el amor.
   El vínculo de una pareja da lugar a numerosas situaciones en las que se reflejan lo más agradable y desagradable en el juego de la vida. Del amor, la idealización del otro, se pasa silenciosamente al odio.         No hablar de determinadas cuestiones, ocultarlas, hacer como si no ocurriera nada, hace que se ensalcen los valores de deber, tener que...cuando en la consulta se despliega su manera de desear, de enfermar, de marchitar la relación. Tomar nota de sus deseos, en lugar de reprimirlos, mentir, negar y proyectar en el otro....esa es la verdadera transformación y la única manera de vivir en pareja. Podemos seguir pensando que existe una ciudad del amor, un sitio hecho a la medida de los amantes, pero la ciencia, el psicoanálisis,que está al servicio del hombre, nos enseña que es mejor y más barato acudir a un profesional para conocerse a sí mismos, cómo movemos las fichas en el tablero, para así disminuir la angustia y vivir sin tanto sufrimiento.
Laura López psicóloga-psicoanalista
Telf 610 86 53 55